martes, 6 de septiembre de 2011

Dormir con dos almohadas.

Me siento mal, como Dios cuando la virgen no deja que la toque, como una calle que permite estacionar y no tiene ningún auto estacionado, como un perro con collar o una "gata sin gato." Me siento mal, despierto, dormía con dos almohadas. Tiro una al suelo, cierro los ojos, me duermo, sueño... Ahora soy un pibe feliz.
 
José Antonio.

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