Con su pelo amarillo Brugal, de ojos verdes, boca fronteriza con el fuera de quicio. Con sus tetas, que son todo un vicio, ningún desperdicio, con sus piernas, ruta de descanso, zona para dejar el vaso. Con su lengua, tan húmeda, tan fina y tan vulgar. Con su rostro de niña, escondida una dama y una princesa de cuentos de hadas.
José Antonio.
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