martes, 26 de julio de 2011

Sin filtro 2


Somos dos locos y el cuarto un loquero. Beso por acá, beso por allá. Roces, fricción. Soy los bigotes que te causan un plus de satisfacción. La piel que se eriza, el fuego que se enciende. Somos el silencio, somos el cuerpo como el único medio. Paso de estadio. Soy un rompecabezas, vos las manos que lo ordenan. Soy un labio jugando un juego, vos los otros labios de la competencia. Me pongo tieso, te pones tiesa, pero por dentro somos tan líquidos que nos mezclamos y adentro tuyo soy un esclavo gozando de todos los derechos humanos. Soy “Patagonia”, vos la fruta productora. Sos Telma, yo Louis. Soy un par de dedos haciendo furor en tu clítoris. Soy un disfraz de fantasma, vos las sabanas que me disfrazan. Sos un tramo de niebla, yo la persona que la atraviesa. Piromaníaco en tu sala. Soy el sol, vos la que toma dicho sol. Soy una palma acariciando tu caparazón. Soy la película, vos la distracción. Tres puntos suspensivos luego de cada ocasión. El hambre, la cena. Soy el mar, vos la tormenta que enturbia mi marea. La vibración, un suspiro previo a la eyaculación. Un orgasmo pentagramado describiendo una canción. Mezcla de menta granizada con sambayón. Somos el acto sexual claramente multiplicado. Combinación de manos, de tactos, de piernas entrelazadas. Somos esa transpiración debajo de las frazadas. Soy José Arcadio Buendía, vos una tal Úrsula Iguarán. Somos el principio de placer, con tolerancia cien por ciento. Soy rayuela, vos la piedra, y los saltos que generan una noche larga en vela.  Jabón de tocador hundiéndose en la bañadera. Sos un globo y yo el helio que te infla y te vuela. Somos el alba entrando por la misma ventana. Masajes que te relajan el resto de la madrugada. Soy una bomba explotando en plena guerra. Una epidemia de toques para dar comienzo a la escena. Una frase celebre para culminar con la novela. Noche de frio y lluvia con calor interno. Verano con catorce grados bajo cero. Soy tres días sin dormir y vos la causa de mi desvelo.  Soy tres días durmiendo y vos la causa de mi sueño. Uno en vez de dos, uno en un millón. Cuando entro me siento durmiendo con vos en tu sillón… 

José Antonio

 

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